Reinaldo Bustillo Cuevas

CANTO PARA TI

No omitiré decirte que te quiero,
no omitiré decir que te he querido,
para que mi oración llegue a tu oído
y sepas que de amor por ti me muero.

Porque me matas con candente acero,
lanza mi corazón un gran quejido,
y aunque me digan que cobarde he sido,
te digo nuevamente que te quiero.

Que te he querido, a ti, de tal manera,
como nunca jamás en este mundo
un hombre a una mujer amor le diera:

extenso como el mar y tan profundo,
que no ha habido jamás sobre la esfera,
otro amor tan sublime y tan rotundo.

EL COLIBRÍ

Fragmento de la luz, vivificado
en el instante exacto del aroma;
que entre los rojos pétalos se asoma,
para quedar en ave transformado.

Es milagro del viento represado,
que en esquirlas de tiempo, en el abroma,
sólo el néctar dulcísimo se toma,
y a los dioses les deja lo sobrado.

En sábanas de pétalos de seda,
ondea como en ancho mar la espuma,
bajo el beso sutil de brisa leda.

La gravidez del cuerpo no lo abruma,
pues suspendido en éxtasis se queda
flotando sobre el sueño de la pluma.

DESDE EL ATRIO DE LA IGLESIA DE SAN JUAN NEPOMUCENO

Desde tu atrio se ven los monumentos
de tus dilectos hijos del pasado,
que tu fama en la historia han resaltado
echándola a volar sobre los vientos .

Nos brotan escondidos pensamientos:
tallar de nuevo el mármol ya tallado,
con cincel inmortal resucitado
del Fidias sin igual ¡viejos momentos!

Para que esté lo griego a tu servicio,
como a, dioses olímpicos lo estuvo,
al esculpir lo eterno como oficio,

¡que en éxtasis al tiempo lo detuvo!;
para que Píndaro haga un epinicio,
como nunca otro triunfador lo tuvo.

A UNA LA NIÑA VESTIDA DE LUTO

Con el rítmico andar de la gacela
que se deja llevar por viento leve,
su candoroso pie con paso breve
simula, al transitar, nave de vela.

Nos deja su mirada cuando riela
la placidez que reina cuando llueve,
como ave que en lo azul, grácil, se mueve;
o de barca romántica la estela.

Así la vi al pasar: niña temprana,
con vestido de luto al cementerio,
llenándome de luces la ventana.

Poniendo el corazón en cautiverio,
arpegio angelical que la mañana
va escribiendo con notas de misterio.

SOLICITUD RESPETUOSA A UN COMENTARIO

Estoy de los sonetos hasta el tope,
por haber hecho más de cuatrocientos,
mas no quiero ocultar mis sentimientos:
me gusta bella imitación a Lope.

Viajar, contigo, alígero al galope
para sentir la fuerza de los vientos
clamando en etéreos movimientos:
no hay nada que de Erato nos arrope.

Pero en esta ocasión que me es prestada,
poder expresarle a hombres de tu talla,
¡que no la quiero dar por fracasada!.

Y saber, bien, que el grande nunca falla:
Erato , a este vate, dio la Eneada
para que Abya Iala acabe oda vasalla.

Biografía del autor:
Reinaldo Bustillo Cuevas, es al mismo tiempo alfa y omega; Quijote y Sancho; hijo del poeta librepensador Ismael Bustillo y nieto por línea materna de Manuel Cuevas Martínez, médico Honoris Causa de la Universidad de Cartagena, conservador y ortodoxo ; al estudiar su bachillerato fue discípulo del sabio sueco Jorge Dall , paleontólogo y antropólogo, que de paso por Sincelejo, en estudios de su flora y fauna, el Gobierno Nacional le exigió dictar una cátedra en el Colegio Simón Araujo, donde cursaba sus estudios secundarios; y en donde el sacerdote teólogo español Antonio Prieto, exponía doctrinas totalmente opuestas.
Después de algún tiempo, en la Universidad Nacional, sin terminar sus estudios académicos, fue escogido por el Colegio Andrés Bello, para dictar Literatura y Matemáticas; luego fue designado para las mismas asignaturas en la Normal Superior Diógenes Arrieta y en la Normal para Señoritas Mercedes Elena de Pareja.
Amante del Soneto, fue el creador de una nueva forma poética: La Enéada, que es un canto triétnico compuesto de tres estrofas de tres versos hexadecasílabos monorrimos, que antes de cumplir su primer año de ser concebida obtuvo en España un primer lugar como mini-poema. Casado con Gloria Rodríguez Salcedo, con la que tuvo tres hijos, seis nietos y un biznieto; rememorando su viejo pasado de mosquetero romántico, vive escribiendo sonetos y poemas del nuevo ritmo triétnico en una espiritual amalgama que canta los sentimientos de las tres vertientes étnicas que conforman al hombre de San Juan Nepomuceno en “Los Montes de María”, subregión de la Costa Atlántica de Colombia.

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