CARTA CUARTA

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Cartas de amor
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CARTA CUARTA
, Cartas de amor y desamor a Margarita.
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 20 de octubre de 2014.

Adorada Margarita:
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Necesito estar a tu lado. Cada vez me pierdo en la ilusión de verte más seguido, contemplándote. Me pasaría toda la vida a tu servicio, sin rechazos ni contradicciones. ¡Qué no haría si aceptaras mi presencia a tu lado, tal como tu sombra! Soportaría todo por amarte en cada rasgo de lo que eres interna y externamente.
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Dicen que el amor cuando de pronto llega se disuelve velozmente con el viento al correr las horas mientras envuelto estás de la persona amada. ¿Crees que sea verdad, Margarita? Si nuestro amor se consolidara con facilidad, ¿poco duraría? Desconozco qué tanta exactitud guardan las palabras sin sustento; sin embargo, algo me inclina a darles la razón. Entonces sigamos queriéndonos en lontananza, por el más largo tiempo que se pueda, que nos amaremos algún día a corta distancia y aún por una eternidad.
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Voy a quedarme en las ficciones de mi pensamiento, si decido profanar las ganas de verme ya contiguo a ti.  Soportaré mis actividades y deberes, sin que me acuda al oído a grandes gritos mis recuerdos, cuya visión sincera me enloquece. En ocasiones, me pongo a escuchar música a todo volumen, invadido de un furor inexplicable. No sé cantar, pero canto; no sé bailar, pero bailo. ¿Será parte del amor el aprender, sin previa experiencia, hacer lo que nunca has hecho?
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Con la seguridad que hay en los augurios de los dioses más antiguos, te señalo fielmente las posturas indispensables de un verdadero amor:
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Porque has de amarme con amor sincero,
espera a que te siga, no me sigas,
si vago solo o voy con mis amigas,
si paso sin mirarte, hostil, ligero…
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Que corra el tiempo a ras de mi sendero,
sin clavarme tus pasos con espigas
o de amarrarme a ti con lazos, ligas,
haciendo de tu sombra mi faldero…
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Lo sé, que yo exclusivamente espero
almacenar en mi alma las cantigas
de amor antiguo, pero verdadero.
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Porque me quieras siempre y me persigas,
suframos esta ausencia aún primero,
que vale poco amor si la mitigas.
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En mi opinión no cabe duda de alcanzar lo que el amor implica después de tanta espera, de tanta soledad y angustia, si al final se obtiene por cada lágrima un sentimiento de satisfacción, ¡y sin término alguno! Mis días son lentos, Margarita, pero mi estado, supongo, no es sólo para mí, ¿estás en la misma situación? ¿Tus días son tortugas a orillas de las playas más inhóspitas?
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Si esta lejanía pide paciencia, la tendré. ¿Piensas que es correcto, porque así, con lentitud, mas con beneficio, sobrellevaremos la imposibilidad de ahora tenernos juntos?

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Posdata:

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El amor se mide por los grados de distancia: mientras más ausentes estés, te amaré aún más con fuerza…

Con afecto, Osfelip.

cartas de amor

Cartas de amor y desamor a Margarita

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Carta segunda

 

Cartas de amor

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CARTA SEGUNDA

30 de junio de 2014

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Querida Margarita:

Esperé impacientemente tu respuesta. Desde que te di mi carta han pasado veinte días interminables sin saber de lo que piensas. Mis peticiones de tu boca al aire se esfumaron, y de tu memoria al olvido quedaron mis palabras. Pero de nuevo yo te escribo.

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No se hacen cartas hoy en día, y si se hacen, no se entregan, jamás se corresponden. Numerosa gente se incomoda porque le parecen anticuadas. Entiendo, aunque no lo acepto. La felicidad más profunda, Margarita, alguna vez lograron los poetas que, motivados por el sentimiento y la emoción de amar con el mismo amor o todavía superior al que les daba la persona amada, entregaron cuerpo y alma a sus detalles. ¿Crees que les hace falta espíritu a mis cartas?

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Esperé por mucho tiempo enamorarme… ¡Y al  fin discurre en un vaivén de locura y de razón un profundo sentimiento en mi alma! Las aguas de mi llanto se tornaron limpia llama que, lenta y suave, arde por mi piel sin causarme daño alguno. La gracia que me dio el amor, va más allá de mis fortunas venideras.

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Vehemente te busqué por todas partes. No sabía por dónde o cuándo llegarías, ni cómo eras; no obstante, hoy te miro y luego sé que eres tú a la que quiero amar como nadie en este Mundo. Pregunté por ti en todos los lugares que me rondan, o, que son, tal vez, colindantes al lugar donde vivo, y hasta

En sueños te busqué en cada segundo
En que fluye mi sangre de un latido,
En que yo, con mis ojos, de un llorido
Empapo a mi alma y a mi cuerpo inundo.
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Te busqué amor astral, amor inmundo,
Por vías de mi anhelo más querido,
Con bálsamos de cuerpo derretido,
En mis recuerdos, siempre moribundo.
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Les cerré mi alma a mis amores falsos,
Que sin afecto mal amor me daban,
Que sin afecto sólo me mataban…
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Les abrí mi alma a los amores balsos,
Con mis versos, que buen amor me dan,
Pues si los leo, aquí conmigo van…

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¡Te hallé! Ya no me basta la poesía donde el amor se cuenta de manera encantadora. Si en verdad uno viviera tales situaciones de las que hablan los poetas y poetisas enloquecidos por el amor sublime y fantástico en sus versos, ¿qué sucedería? ¡Quiero saberlo! Amo los poemas con locura, pero nada me conformará más como lo haría tu presencia junto a mí.
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Te pido sinceramente que, si no he de tener alguna carta tuya, aceptes verme al menos este fin de semana. Te pido una cita, para que podamos hablar con tranquilidad. Las dudas que ahora nos perturban desaparecerán después de conocernos.  ¿Qué dices, Margarita? ¿Podrás verte conmigo?

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Posdata.

Discúlpame por el aburrimiento de mis cartas, pero mientras pases cerca de mí y me veas con la mirada deslumbrante, aunque temerosa, te seguiré insistiendo. ¿Aceptas que te escriba más seguido?

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Tuyo aún en tus rechazos Osfelip.

 

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Carta segunda

PRIMERA CARTA

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Cartas de amor y desamor

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PRIMERA CARTA:
Cartas de amor y desamor a Margarita.
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10 de junio de 2014

Estimada Margarita:
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Tal vez ignores las palabras que te escribo o, tal vez, pienses que las cartas ya son cosas del pasado, pero no encuentro otra manera de decirte lo que siento. No lo niego ni lo oculto ya siquiera, pues  ves que resplandece al verte algún fulgor en mi mirada, que te considera la visión más digna de arraigar mis atenciones y mi grata admiración.
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Me gustas, y mis acciones rondan en tu imagen: me despierto, y ya deseo verte; camino, y vas conmigo en mi memoria, y antes de irme a dormir, te esbozo en mis ensueños. Nada ni nadie lo cohíbe. Elijo las escenas de mi vida a tu lado, como lo haría el Destino tras hilar, con sus respectivos hilos, la calidad vital de nuestras vidas. Sin embargo, ¿haría mal en tener solamente augurios favorables, por mucho que virtuosos sean, en lugar de la experiencia de sobrellevar tristezas y desdichas? Escoge, Margarita, porque nuestro amor se enriquezca y fuerte sea, los males que nos hagan falta.
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No me rinde el tiempo, las premuras de mi vida se exacerban, y, por eso, debo expresar mis sentimientos. Más  vale, pues, dar pie a estas confesiones de mi alma para exponer mis pretensiones más secretas, más sinceras, más inigualables que tengo para contigo. Perdona mi atrevimiento, ¿pero no piensas que lo que deba pasar, mientras pronto pase, daría mejores resultados de los que resultarían en otros casos a destiempo?
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“¡Tan poco la conoces y, sin embargo, en un amor sincero te cautiva!” Me anuncia mi conciencia, que de hecho, en el mismo día de verte, ha perdido más que la cordura y la calma por las ganas de saber de ti. A veces creo tener razón, mas no me basta, es necesario borrar estas faltas de conocimiento, ya que apenas y te hablo… ¿Recuerdas el día en que nos encontramos, Margarita? Yo me acuerdo en cada instante, en cualquier lugar, que río a carcajadas como un loco, y aunque los que lo advierten nada más de mí se burlan, no me importa. ¡Qué paradoja! Cuando cerca estás, me intimido, me doblego, aceleras mis latidos, se asoma mi sangre por mi piel, callo y parezco inerte. Por todo esto, quiero declararme:
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Eres ya en cada instante en mi memoria
Imagen que me anima, me enloquece;
Eres fulgor que luego que aparece,
Me alumbra, aguda, rápida, ilusoria.
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No, no me engaño: esencia transitoria
No es ni mucho menos se parece
A la obsesión que, loca, me establece
A dar vueltas por ti, como la noria.
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Mi sentimiento es mucho más que esto:
Afán, que muere por estar contigo,
Aunque  fiel, cálido, leal, honesto…
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Y, con querer, con toda el alma digo,
En silencio, entre alborotos, pero presto:
¡Aceptas, por amor, andar conmigo!.

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No sé si te parezca presuroso confesarte el amor que ahora corre en mi cuerpo quemando sutilmente los circuitos de mis venas, tras tanta desolación por mis fallidos sueños de vivir en un lugar hermoso, pero desfavorable, donde la amabilidad y la caridad no son suficientes para apaciguar las penas de dinero ni las injusticias de los hombres más ricos… Debes saber que, a veces el amor es repentino, y que no por eso es sólo confusión, pues uno siempre se enamora por vez primera con el alma y  los sentidos vivos. Y no es un error, Margarita, que si lo fuera, no podría escribirte ni siquiera un poco.
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Puede ser que te preguntes por qué no te di mi carta en persona, o por qué te la envié por correo. Me apena hablarte, me asusta verme rechazado o no ser correspondido a mi manera, pero te quiero, no cabe duda. El amor sublime y verdadero a corta edad se resguarda en el temor hacia el futuro, a causa de emociones nuevas, apasionadas e imprecisas.
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Posdata:

Respóndeme con una carta que me genere en su lectura sensaciones asombrosas, casi extraordinarias. Hazme, pues, resaltar mis sentimientos más profundos todavía.
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Con amor, Osfelip.

 

sonetos de osfelip

Cartas de Osfelip a Margarita

 

 

 

 

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¿QUIERES ANDAR CONMIGO?

¡ANDA CONMIGO!

Eres en cada instante en mi memoria
imagen que me anima, me enloquece;
eres llama que luego que aparece,
me alumbra aguda, rápida, ilusoria.

Ya no me engaño: esencia transitoria
no es más ni mucho menos se parece
a la obsesión que ahora me establece
a dar vueltas por ti, como la noria.

Mi sentimiento es mucho más que esto:
afán, que muere por estar contigo,
aunque  fiel, cálido, leal, honesto…

Y, con querer, con toda el alma digo,
en silencio, entre ruidos, pero presto:
¡Aceptas, por amor, andar conmigo!

Osfelip Bazant