Soneto I: Dafnis y Cloe

DAFNIS Y CLOE

Estoy enfermo e ignoro la respuesta
del estado en que ahora me consumo,
poco a poco, tan leve como el humo
a su relevo al viento en plena cuesta.

Y no hallo algún discurso —vivo o en siesta—
que bien me exprese lo que solo asumo,
luego siento, padezco, resto y sumo;
y esto me gusta, pero me molesta.

Tan pronto río como lloro, hendido,
y mi cuerpo, en la sombra, encendido,
olvida alimentarse, y su hambre es honda.

¡Oh, Cloe, yo te entiendo! Estoy herido
en el alma de una flecha blonda
que extraño mal me trajo, y que me ronda.

Osfelip Bazant


Soneto de Dafnis y Cloe, clásico, mitológico, Osfelip y cuentaunsoneto
Soneto de Dafnis y Cloe
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APENAS ME DOY CUENTA

APENAS ME DOY CUENTA…

Desde mi ventana iban y venían
con las caricias frías del vïento
mi pesar de amarte y mi lamento,
que por verte ausente aparecían.

Y yo que imaginé que me aludían
ficticios vaticinios mi tormento
junto a ti —mas hoy cómo lo sïento
porque ignoré a las lenguas que decían:

«Él no te quiere, vete en fuga, huye…»—
Que sólo defraudabas con amor
y partirías luego de besarme.

Todo impugné, y dije con furor:
—¡Ustedes son mentira que destruye
al corazón. Yo sé que vino a amarme!

Osfelip Bazant